El vuelo del dólar

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En los últimos meses la divisa norteamericana sobrevoló distintos pronósticos y dejaron en jaque a la economía. CPB dialogó con Horacio Castagnini (Unión Industrial de Quilmes) y Carlos Bianco (UNQ). Ambos opinan que la situación económica es compleja y que cualquier medida que se tome tendrá impacto en algunos de los sectores. Para el titular de las PYME, Macri no encontró respuestas a la inflación, mientras que Bianco entiende que «haga lo que haga este gobierno, está mal». Luego de dos años de Gobierno, Cambiemos no logra reactivar la economía y la situación empeora ante la suba del dólar, mientras que el Banco Central debió vender 300 millones para frenar su vuelo. Medida que no estaba prevista en las promesas de campaña.

La moneda extranjera es el desvelo de muchxs argentinxs, casi una obsesión para algunxs. El problema reside en que cualquier movimiento que la divisa norteamericana sufre tiene consecuencias directas en el bolsillo de la ciudadanía. Por ende, del incremento de los precios de los productos de primera necesidad como en el conjunto de la economía.

En lo que va del año, el dólar incrementó su valor a un ritmo acelerado, puesto que en diciembre estuvo a $ 19,46 y en la última semana alcanzó los $ 20,70, convirtiéndose en el record histórico de la divisa. Si bien el presupuesto 2018 aprobado en diciembre pasado por el Parlamento Nacional estipuló un dólar promedio a $ 19,30 para el transcurso del año, en los primeros dos meses, la escalada ascendente derribó todo el pronóstico. Por tal motivo, el Banco Central intervino en el mercado de capitales para controlar una suba mayor. Esa intervención implicó la venta de más de 300 millones de dólares en menos de un mes, luego de siete meses sin intervenir.

El presidente Macri, durante su discurso de apertura de sesiones parlamentarias expresó que “nunca más queremos que (la inflación) sea un instrumento de la política como lo ha sido durante 70 años”. Pero, por otro lado, esa inflación que reconoció saber controlar causa problemas en la economía cotidiana de la población y sigue sin tener solución. A dos años y meses de Cambiemos, el gobierno nacional demostró no tener las certezas que supo comunicar puesto que desde que asumió en diciembre de 2015, el dólar que estaba a $ 9,54 tuvo una apreciación de más del 100% y que impactó en el consumo diario y por ende, en el costo de vida. Por otra parte, los salarios de ningún gremio lograron un aumento similar que permita sostener el poder adquisitivo. Muy por el contrario, desde 2016 que las negociaciones colectivas de trabajo vienen en descenso en su tercer año consecutivo. Y la inflación sigue su camino, como si nada hubiera cambiado impulsada por el (¿libre?) vuelo de la divisa norteamericana.

“Para nosotros el tipo de cambio está atrasado porque para competir en el mercado exterior necesitamos un dólar fuerte y que esté vinculado a los costos internacionales, de manera que para los exportadores es un dólar que está atrasado y debería  aumentarse considerablemente. Pero también están los importadores que cuando importan productos que se pagan en dólares, luego se traslada a los precios. De manera que analizar el dólar por si solo es una trampa”, entiende Horacio Castagnini, presidente de la Unión Industrial de Quilmes. A su vez, Castagnini afirma que el gobierno no pudo encontrar los mecanismos adecuados para controlar la inflación, puesto que en 2016 alcanzó los 42%, mientras que el gobierno pensaba en cerrar en menos de 30 puntos porcentuales. En 2017, la previsión oficial de 18% fue superada por más de 24% de inflación anual. “El dólar tiene que tener un valor que considere a las importaciones y a las exportaciones y esté vinculado al comercio exterior. Porque perjudicar a unos y favorecer a otros no sirve. Además, el dólar está vinculado a la inflación y creo que el gobierno no tiene claro la manera de resolver ese tema”, afirma el presidente de las Pymes quilmeñas. Por lo tanto, Castagnini dice que “después de dos años y medio de gobierno no encuentran la salida para las PYMES”.

Recordemos que Mauricio Macri afirmó durante el discurso de apertura de sesiones ordinarias que “cada emprendedor pudo crear la pyme que soñaba” pero, desde la UIQ piensan lo opuesto. “Que el presidente Macri me diga la receta de cómo se hace y soy yo el que invierta. Eso es mentira”, afirma Castagnini.

Por otra parte, las opiniones sobre el valor del dólar fueron variadas en estos últimos meses. Hubo quien afirmó que Argentina necesita un dólar a veinte pesos para ser competitiva. Sin embargo, ya superó esa cifra y no se ven signos de reactivación. El docente y Licenciado en Comercio Internacional de la Universidad Nacional de Quilmes, Carlos Bianco, entiende que “el problema que tiene el gobierno es que haga lo que haga, es malo y eso se debe al fuerte endeudamiento que el propio gobierno se auto infligió”.

Bianco explicó que el gobierno tenía en mente tres motores de dinámica económica: 1- el “bum” de las exportaciones; 2- La “lluvia” de inversiones y 3- la capacidad de endeudamiento. Las primeras dos no funcionaron y la tercera sí, luego de la negociación con los fondos buitres. “El problema es que el endeudamiento tiende a apreciar el tipo de cambio y al bajar el dólar perdemos competitividad. Entonces, al ingresar dólares financieros, tuvieron que comenzar a devaluar el peso  para que no baje tanto. Entonces, lo que lograron es un esquema que termina siendo muy complejo. Porque si lo bajan se aprecia la moneda y te aparece una mayor importación de productos y si lo devalúan, eso se traslada a la inflación. Así que en los dos casos hay un tipo de cambio recesivo”, entiende el economista de UNQ.

Para Bianco, el diagnostico propuesto por Cambiemos no concibe como herramientas de administración la regulación de las importaciones y el comercio. “El problema es que ideológicamente no conciben estas medidas como método de administración. Todas las salidas son malas, porque hagas lo que hagas, hay costo”, entiende Bianco. Cabe mencionar que el gobierno experimentó una serie de medidas con el objetivo de dar señales a los mercados internacionales y así formar parte del grupo de países aliados a los corporaciones financieras, quienes tienen capacidad de definir el ritmo de una economía. Por el contrario, las señales no recibieron acuse y el programa económico inicial entró en una encrucijada donde deberá afrontar los costos que serán, simétricamente equivalentes a la capacidad de acertar o errar en el diagnostico y su aplicación.

Por otra parte, el gobierno realizó una campaña contra el denominado “cepo” cambiario y dejó en manos del mercado el precio de la divisa norteamericana. Sin embargo, luego de siete meses debió vender dólares para evitar una disparada de la divisa y se traslade a los precios, lo que empujaría a una constante inflación que perdura y perdurará en 2018, según entienden varios economistas.

La encrucijada que tomó el gobierno, quizás, desestimó la capacidad de una sociedad organizada que comprende las diferentes instancias de gobernabilidad que debe afrontar, porque gobernar significa afectar intereses, favorecer a unos en detrimento de otros, en mayor o menor medida. Pero gobernar, en parte, es eso. Ahora, con menos de dos años por delante y una campaña presidencial que esta por arrancar, tendrá en el pulso de la economía, el ritmo que posibilite una reelección de Cambiemos o el retorno a políticas públicas que consideren al mercado interno como salida a la recesión.

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