Salir a flote

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La crisis económica se agudiza y la dirigencia política nacional y local se está moviendo en torno a las definiciones de cara a las elecciones presidenciales de 2019. Cambiemos (al cierre de ésta edición) logró obtener dictamen de mayoría para su aprobación. La oposición convocó a una movilización. De aprobarse (cosa probable a esta altura de la lectura), se recortará la salud, educación, ciencia y cultura en $60 mil millones de pesos y se destinará $80 mil millones a intereses de deuda. En Quilmes, Martiniano Molina (Cambiemos) intenta mantenerse a flote con las obras del Metrobus, la instalación de cámaras de seguridad, y otro cambio en la conformación de su Gabinete.

Este lunes, a poco más de un año salió a la luz el Cronograma Electoral que comenzará a finales de abril como en el cierre del padrón provisorio y que indica que el 27 de octubre se desarrollarán los comicios generales, y en caso de ser necesaria la segunda vuelta, será el 24 de noviembre.

El PRO se reunió en una cumbre encabezada por Marcos Peña, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal para empezar a definir la estrategia electoral del año que viene y unificar un plan para atender los reclamos de los aliados que quedan de la UCR y de Elisa Carrió.

En la cumbre, definida especialmente para temas electorales, los presentes repasaron la estrategia del PRO provincia por provincia y analizaron potenciales candidatos a gobernador e intendentes.

El viernes pasado la UCR hizo público el pedido para participar de las internas de Cambiemos con un candidato propio. Por otro lado, Carrió continúa incomodando a la cúpula del PRO con sus idas y venidas, más aún cuando comenzó a circular una posible candidatura de la chaqueña junto a Mario Quintana en una fórmula.

NACIÓN

En la Casa Rosada no hay clima electoral. El Gobierno de Mauricio Macri está preocupado en intentar acomodar el barco que cae al mismo tiempo que las encuestas reflejan el crecimiento de la desconfianza y la disminución de la credibilidad por parte de lxs argentinxs.

El kirchnerismo está con todas las luces enfocadas en que Diputados no apruebe el Presupuesto 2019, tal y como está planteado por el Gobierno nacional bajo los lineamientos del FMI. Nación cuenta con un poroteo previo favorable, aunque no le sobran muchos diputados para lograr su aprobación. De lograrlo, el presupuesto traerá aparejado más ajuste y no propone una salida concreta a la crisis económica generada por la inflación, que es la más alta de los últimos 27 años. Cabe destacar que el 2018 está terminando con una inflación cercana a 48%, cuatro veces más alta de lo que dice el presupuesto vigente.

Por su parte, el massismo se desintegra con la decisión de Felipe Solá y de Facundo Moyano de romper el bloque del Frente Renovador en diputados, arrastrando con ellos a Daniel Arroyo, Fernando Ascencio y Jorge Taboada. Ahora los ex masistas conformarán junto al Movimiento Evita y a Victoria Donda, ex Libres del Sur, el espacio denominado “Red por Argentina”.

Mientras tanto, el Frente Renovador conducido por Sergio Massa volvió a acercarse a Margarita Stolbizer, su aliada de 2017, y suma el apoyo de Miguel Lifschitz, Antonio Bonfatti, Ricardo Alfonsín y Humberto Tumini (Libres del Sur), buscando diferenciarse de Cristina Fernández de Kirchner.

QUILMES

En lo local se siente la austeridad con la que el Gobierno municipal de Martiniano Molina (Cambiemos) intenta mantener a flote su gestión y apostar a una reelección en 2019. Mientras el ajuste golpea a todos los sectores y la situación social empeora- especialmente la de la periferia de la ciudad-, las y los vecinos aún esperan que el Gobierno de Molina cumpla con las obras prometidas para solucionar los problemas de fondo de la ciudad y los servicios municipales básicos y fundamentales como la recolección de la basura o la iluminación.

El intendente de Cambiemos, Martiniano Molina se confía con las obras del Metrobus y la instalación de cámaras de seguridad. Esta última semana decidió hacer una nueva reestructuración política de peso en la conformación de su gabinete. En esta oportunidad decidió que la actual secretaria de Desarrollo Social, María Ángel Sotolano – cercana a Jorge Macri- reemplace a Tomás Molina, su hermano, quien ocupaba la Secretaría de Gobierno de Quilmes y pidió 30 días de licencia. A su vez, el Jefe de Gabinete, Mariano Martinelli presentó la renuncia a su cargo y el intendente designó a Manuel Buján, hasta ahora vicejefe de Gabinete. Según se conoció, el desplazamiento de Tomás fue bien recibido por funcionarios de Molina, quien concentraba todas las decisiones.

 

Por otro lado, a través de un decreto, Molina se sacó de encima un trabajo y una responsabilidad que hasta hoy era sólo de la figura del Intendente: resolvió dar a sus Secretarios la posibilidad de dar altas y bajas de empleados municipales o suscribir y extinguir contratos, sin la necesidad de la firma del jefe comunal. una restructuración política de peso dentro del espacio político.

 

En diálogo con CPB Noticias, la concejala por Unidad Ciudadana Quilmes, María Eva Stoltzing expresó que “con esta decisión el Intendente buscar reencausar lo que él mismo generó ubicando a Tomás Molina a cargo de todas las decisiones de la gestión municipal.”

Además señaló que “En Quilmes no funciona la mirada política del Gobierno de Cambiemos en general. Si Molina no modifica su perspectiva y su mirada con respecto a la ciudad de Quilmes y a las políticas que aplican- que, a tono con el Gobierno nacional y el provincial, son para pocos, sólo para el centro de Quilmes y Bernal, no tiene mucho sentido el cambio de Gabinete”.

Cambios

La gestión de Molina no da pie con bola. El primero fue Ariel López, quien ocupó la jefatura de gabinete pero duró unos meses en el cargo. Lo siguió Fernando Pérez, quien ofició de doble función: ejercía como diputado provincial y secretario de gobierno, hasta que rompió el vínculo con el gobierno. Lo reemplazó Guillermo Galetto que aguantó hasta asumir como concejal el 10 de diciembre. A Galetto lo sucedió Diego Buffone, de la estructura de Espacio Carrio, hasta que llegó Tomás, un Molina puro sin experiencia en gestión pero con avidez en el manejo de la torta.

En el área de servicios públicos también hubo desfile de funcionarios. Oscar García (UCR) comandó la secretaría más compleja de la gestión. Duró 6 meses. Fue reemplazado por Guillermo Sánchez Sterli, hoy diputado provincial. A Sterli lo reemplazó el cuestionado amigo de Martiniano Molina, Sergio Chomyszyn, quien no cuenta con conocimientos en la materia y fue protagonista de la explosión de basura durante el verano pasado, y por quien pesan acusaciones por corrupción, a través de entrega de horas extras en complicidad con el sindicato de trabajadores municipales (STMQ).

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