LIBROS TAMPOCO

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La gestión que llega a su fin apenas ha entregado material bibliográfico en las escuelas del país. A nivel nacional y provincial, el presupuesto destinado a compra de libros es prácticamente inexistente. Sin la iniciativa municipal de otros distritos, las bibliotecas escolares de Quilmes van quedando obsoletas mientras alumnos y docentes están cada vez más lejos de tener garantizado su derecho a la lectura.

Por Magalí Milazzo

Aunque en el mundo ya existen las bibliotecas sin libros, se trata de bibliotecas digitales que tienen pantallas en lugar de libros físicos Espacios hiper tecnologizados  de posibilidades infinitas con los que ya cuentan las mejores universidades del primer mundo. Lejos estamos de ese sueño en las bibliotecas escolares argentinas, abandonadas a la voluntad  municipal y sus presupuestos subejecutados.

El gobierno Pro no es exactamente pro- lectura. Googlear “entrega de libros escolares” nos traerá experiencias en municipios opositores, especialmente La Matanza y Avellaneda o nos remitirá a experiencias anteriores al 2015. El resto es silencio.  En 2016, Esteban Bullrich, entonces Ministro de Educación de la Nación, justificaba que no se entregarían partidas de libros en escuelas porque ya se había entregado mucho y se había leído poco. Los resultados de las evaluaciones aprender de los últimos años dejan mucho que desear en cuanto a lectura y comprensión de textos. Las jornadas de capacitación insisten en ello, pero los materiales de lectura brillan por su ausencia.

La crisis  económica es también crisis cultural. Niñxs y adultxs no pueden comprar libros ni fotocopias, visitar cines o teatros. El Estado se ausenta también como garante de igualdad en el acceso a la cultura. Los docentes hacen malabares para dar algo que leer. Se hacen cargo de la compra con sus sueldos devaluados, leen breve, leen de los celulares o no leen. La política de compra de libros por parte del Estado existe desde 2003 pero el dinero destinado a textos escolares viene cayendo en picada desde 2016. Muy lejos del record de los 14 millones y medio de libros entregados en 2013,  el gasto previsto para 2019 fue 5 veces menor que el de 2018 y representó apenas el 0,35 % del presupuesto educativo, unos 4 millones de ejemplares. Solo se mantuvo la distribución de libros en algunas de las escuelas primarias denominadas Faro, con más necesidades expuestas en las evaluaciones aprender.

Con fundaciones amigas, sí

En la mayoría de los casos, las entregas de libros están mediadas por fundaciones que ganan licitaciones y luego impulsan concursos.  Solo los ganadores reciben libros, la concreción de la meritocracia aplicada a la lectura. Así, diez libros fueron entregados a las escuelas ganadoras del Vivalectura, que responde a la fundación Santillana. No extraña que en materia de planificación educativa, las autoridades vengan de desempeñarse en fundaciones: Oscar Ghillione, Secretario a nivel nacional,  es fundador de Enseña por Argentina y en provincia de BS.As., Agustina Blanco, viene de la fundación Grupo Sophia, creación de Horacio Rodríguez Larreta.

La Fundación Eidos, cuya página original nos recibe en inglés, ofrece a través del Plan Jóven  cursos de “mentoreo” (apoyo) con materiales editoriales de alta calidad que nadie sabe bien qué son ni para qué sirven pero que tienen un costo elevado. El gobierno dice priorizar las TICs (Tecnologías de la Información y Comunicación) pero nuestras bibliotecas escolares carecen de toda tecnología y siguen usando fichas para libros y usuarios.

Por casa cómo andamos

A nivel local, las escuelas se arreglan con libros deteriorados entregados hasta 2015. La intendencia no cubre los baches de Provincia, ni Provincia los de Nación. “En estos cuatro años no llegó ningún material salvo unas cajas de Matemática pero eran las que quedaron de la gestión anterior. Lo mismo pasó con las capacitaciones de ESI (Educación Sexual Integral), entregaron materiales que eran muy viejos, algunos de 2006, y solo les cambiaron la mención de las autoridades. No hay elaboración alguna por parte del Ministerio”, señala Eugenia, que se desempeña como bibliotecaria pero prefirió resguardar su identidad.

Nancy Ramirez, hace 9 años que es bibliotecaria de la Escuela Técnica 6 y observa la misma situación. “Durante toda la gestión de Cambiemos recibimos 300 ejemplares de matemática y 60 especializados en Técnica. El contraste es impresionante. La gestión anterior entregó más de 2000 libros. Hoy nos faltan libros de Electrónica y Construcción, pero también de Lengua, de Historia, de Salud y Adolescencia, de Ciudadanía. A las escuelas no llega lo necesario porque nadie pregunta qué necesitamos”.

La ley 26.206 de Educación Nacional establece que el Estado debe ser garante de las condiciones materiales y culturales que permitan a todos los estudiantes lograr aprendizajes de calidad. En tiempos de emergencia social, cuando  la urgencia es comer todos los días, otras importancias se vuelven invisibles.

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