¡Las Tortas también besamos!

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Por Ana Palacios – Diplomada UNQ en abordaje y prevención de la violencia contra las mujeres.

De repente a Mariana le piden apagar su cigarrillo, termina siendo arrestada por la policía de la ciudad entre forcejeos y violencia. Mariana se resiste, no sabe porque, estaba despidiendo a su esposa pero de repente está en el suelo inmovilizada, un policía y una policía la sostienen, entre risas.

A Mariana le inventan resistencia a la autoridad, por no apagar un cigarrillo, por no aceptar mansamente que la inmovilicen sin justificación. A Mariana le inventan resistencia a la autoridad, cuando en realidad a lo que se resiste es al sistema patriarcal

Mariana estaba en una posición de total vulnerabilidad. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad seguían sobre el cuerpo de Mariana, intentando disimular una risa cómplice que entre dientes escupe “ahora bancatela”.

El 28 de Junio es conocido como el día internacional del Orgullo LGBTIQ+, en Buenos Aires nos movilizamos dos veces ese día. A la mañana reclamamos por la urgente absolución de Mariana  y a la tarde en Congreso, contra los travesticidios y transfemicidios. En pocas palabras, en Argentina marchamos contra la violencia del estado.

Después de 20 meses de “investigación”, justo el 28 de Junio, la jueza condena a Mariana Gómez a 1 año de prisión en suspenso por besar a su compañera. Adoctrinante, discriminador y lesbo-odiante.

No necesitamos ninguna investigación para asegurar que la justicia no funciona donde debería, hoy los principales culpables del miedo de las mujeres están lejos de ser condenados.

Las tortas también besamos, como lo hace Blanca Nieves y su príncipe. Nosotras también, pero cada vez que sucede, lejos estamos del “final feliz”, al contrario, si tenemos suerte solo nos encontramos con miradas de desaprobación y si no, con un par de policías ejerciendo su poder sin límites.

Sea como sea… (Testimonio de Florencia)

Salí a bailar con amigues, funk, birra, y la fotógrafa del evento (en ese entonces de mi vínculo) se arrima a saludarme. Entre besos y roces, típicos de cualquier atracción, decidimos frenar el goce de nuestra sexualidad dada la incomodidad que nos acorralaba. Había a nuestro alrededor un mínimo de 6 hombres mirándonos fijo, conojos de lobo como si fuéramos una especie de atracción, de fenómeno anti natura, pero solo permitido al ser híper sexualizado por el cis-tema (*). Los veíamos comentar cosas entre ellos, reírse y, a la vez, estimularse con lo que hacíamos, hablando con sus pares de nosotras como si fuéramos un producto para su consumo. ¿»Lo que hacíamos»? Lo único que hicimos fue besarnos, y al minuto estábamos rodeadas de hijos sanos del patriarcado, agarrándose con nervio y ansiedad el pantalón, relamiéndose la boca, mientras nos hacían pasar por lejos (al menos para mí) la situación más desagradable en un lugar con mucha gente.

Por el simple hecho de ser mujeres, y de demostrarnos cuánto nos gustaba estar la una con la otra, como cualquier otra pareja en ese lugar.

Florencia Zingale

(*) Cisgénero: Las personas cisgénero son personas cuya identidad de género es concordante con su género biológico, es decir, que no se identifican con la identidad transgénero de la transexualidad.  «Cis» es una palabra más corta que significa “de este lado”

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