Manifiesto Alternativo: “Por la libertad de expresión y contra la represión artística”

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Columna de música

Por Claudio Couffignal

Manifiesto alternativo dio sus primeros pasos como suplemento joven del diario El Pizarrón del Pueblo de San Francisco Solano a comienzos de 1994. Como su contemporáneo suplemento Si!, Manifiesto salía los días viernes con notas e info sobre la movida cultural de la zona. Para abril de ese mismo año, el suplemento comienza a salir como revista mensual. En este formato se editan tres números entre abril y junio de 1994. Al año siguiente tiene su edición los días sábados en el diario La Ciudad de Almirante Brown bajo el nombre “Sueño Suburbano (Suplemento Joven del Sur)”. Para reconstruir su historia hablamos Jorge Barbieri, principal responsable de testimoniar con su pluma la escena musical del conurbano en aquellos días de neoliberalismo extremo y gatillo fácil.

¿Cómo surge la idea de hacer Manifiesto Alternativo?

Mirá, en realidad el comienzo fue como programa de radio en Solano en 1987. Empezamos con otro flaco porque teníamos ganas de mostrar la música que nos gustaba. El programa tuvo varios nombres: Manifiesto Alternativo, Manifiesto Underground, Revolución Rock, hasta que definitivamente quedó Metamorfosis en homenaje a Franz Kafka. Después empecé a repartir El Pizarrón, andaba con el diario de acá para allá hasta que el dueño se copó con el programa y ahí surgió la idea del suplemento.

¿Cuál era su objetivo? ¿Qué querían mostrar?

La intención era mostrar lo que había en el under, todo lo que tenga que ver con el arte y la música. Darle difusión, compartir e intercambiar. También siempre estuvo presente el tema ecológico y la defensa del medio ambiente. Con cada nº hacíamos fechas con bandas y ahí repartíamos la revista gratis. Hicimos fechas en El Borde de Temperley, Parque Lezama, San Telmo, el bar Victoria de Quilmes, entre otros.

¿Qué significaba ser parte de una revista “subte”?

Era muy diferente a esta época donde la información circula y abunda por todos lados. Antes había que salir a la calle con el grabadorcito en mano y hacer notas. Después era sentarte con la legendaria máquina de escribir Olivetti a desgrabar para llevar el artículo a la oficina de redacción. Era todo a pulmón, bien de abajo.  La revista tenía identidad propia, la onda era crear un movimiento donde la gente tenga un espacio para expresar su arte.

Manifiesto Alternativo tenía una tirada de 3000 ejemplares y se conseguía en recitales, kioscos, disquerías y librerías de Quilmes, Berazategui, Banfield, Lomas de Zamora, Capital Federal, entre otros puntos. Con entrevistas a bandas como Parcas, Devastación y Hueso y la Crema por solo nombrar algunas, crónicas de festivales, artículos sobre literatura y ecología, encuentros “subtes” y hasta un sello propio llamado “Sueño Alternativo Producciones”, la revista ilustra en sus páginas gran parte de la historia de la movida cultural del sur del conurbano, un documento único realizado por gente comprometida con la difusión de aquellas voces subterráneas  que no tenían espacio en los principales medios de comunicación… gente cuyo lema era “Por la libertad de expresión y contra la represión artística”.

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