Liberación o dependencia, la historia más presente que nunca

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Por Gabriela Benaghi – Docente, integrante Ideal Quilmes

El 9 de julio de 1816 en el Congreso de Tucumán se declara “La Independencia de las Provincias Unidas en Sud América de la monarquía española”. Así también el acta agrega, «y de toda otra dominación extranjera”. Esta declaración tiene un sentido latinoamericano a tal punto que el acta se publica en Castellano, en Aymara y en Quechua.

 La guerra civil latinoamericana fue inevitable. Unos querrán el camino de la unidad y el progreso que consistía en defender la libertad de los pueblos, la redistribución de tierras y riquezas, crear un mercado interno, valorar las costumbres y cultura propias, manejar nuestros recursos naturales, abrazarnos como hermanos para ser fuertes y de esa fortaleza ganar la verdadera libertad.

Otros,terratenientes, mineros y comerciantes nativos, aliados de  poderosas fuerzas económicas internacionales y en su propio beneficio decidieron subordinarse. Así, la historia de América Latina posterior a la independencia es la historia del triunfo de las élites locales en alianza con los imperios español, inglés y estadounidense consecutivamente, bajo la idea de modernidad y con la división del territorio en debilitadas naciones, comprometieron el empobrecimiento de los pueblos indígenas, africanos, mestizos y de las clases bajas y trabajadoras después. Como bien lo expresa el escritor Norberto Galasso al definir que “lo que pudo ser la victoria de la Patria Grande se convirtió en las veinte derrotas de las patrias chicas”.

Estas discusiones tienen la misma vigencia hoy como hace doscientos años, por eso ni los políticos ni los proyectos de país son iguales. 

Tenemos en nuestra historia presente diferentes indicios de estas posturas ideológicas: el rechazo al ALCA que hicieron Kirchner, el comandante Hugo Chávez y Lula y, que se expresó después, en la creación de Unasur y de la Celac, con todas sus dificultades y limitaciones, son una expresión de la política sostenida por San Martín, Bolívar, Moreno y Monteagudo, de una Patria Grande fuerte y hermanada.

En la actualidad el presidente Macri invita al rey de España el día de la Independencia, reprimariza la economía, volviéndola monoproductora y complementaria de los países desarrollados, somete a la industria nacional y precarizá a la clase trabajadora, nos somete a decisiones y compromisos económicos a 100 años con un ente financiero extranjero como el FMI. Estas decisiones políticas  expresan diferentes ideas del camino que se quiere seguir.

Si entendemos que las colonizaciones se imponen sobre cuatro dominios fundamentales: el económico, el político, el cultural y el social, deberíamos preguntarnos cuánto hemos avanzado desde la declaración de aquella independencia, qué aspectos tomamos en cuenta al pensar en independencia y cuál es nuestra participación en la construcción de la Patria. Porque como decía el General Perón: el futuro sólo nos puede encontrar “Unidos o Dominados”. 

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