«Los tambores siempre estuvieron presentes para mantener viva la cultura popular»

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Andrea Barreiro, más conocida como Xuxy Saltimbanki, habló con CPB Noticias sobre los comienzos del grupo, que realiza música de percusión. Ella es la encargada de diseñar la agenda e imagen de la banda, el logo y la tapa de los discos. Además, es profesora de plástica, toca el surdo de 16” y, también, es la encargada del proyecto Pasaje Saltimbanki (un mural colectivo internacional ubicado en el barrio Los Petroleros en Quilmes Oeste). Invitamos a recorrer este pasaje narrativo de la cultura, del ritmo musical y de las ideas que alzan al colectivo Saltimbanki.

Pregunta: ¿Cómo y cuándo se conformó el grupo?
Respuesta: Saltimbanki nació un 23 de noviembre de 2002. Aquella tarde de sábado con algunxs amigxs que nos gustaba mucho hacer música, pero veníamos de proyectos de bandas punk, o de rock, habíamos visto una batucada en un bar Zingara (estaba en Calchaquí y Berutti) y queríamos experimentar un poco eso. Con dos baterías desarmadas, fuimos echados de diferentes plazas hasta que en la plazoleta, que está frente al Carrefour de Av. La Plata, pudimos tocar un poco y nos dimos cuenta que queríamos seguir haciéndolo. Poco tiempo después nos compramos los instrumentos, elegimos un nombre y diseñamos nuestro logo. Los integrantes hoy son Matías Barreiro (director musical), María Belén Martínez, Damián Janza, Xavier Inochea, Maximiliano Morel, Nahuel Morel, Macarena García y Gastón Dos Santos.

P: ¿Cómo fueron los comienzos?
R: Nos fuimos juntxs de vacaciones como todos los veranos a la Costa Atlántica, pero esta vez llevamos los tambores y experimentamos la dicha de tocar en la playa y tocar a la gorra. Las vacaciones se convirtieron en giras y nosotrxs en artistas callejerxs. Luego nos empezaron a contratar en el bar Zíngara, fue uno de los primeros, en el boliche ex Elsieland fue nuestro debut, a fiestas privadas, y así fuimos creciendo y dejando de lado el hobbie de esa primera tarde de sábado para tomar a la banda como una responsabilidad profesional.

P: ¿Por qué el nombre (Saltimbanki) para una banda de percusión?
R: Porque siempre decidimos no ser un ensamble multitudinario, sino resolver con un tambor solo lo que haría una misma línea. Por eso tocamos muy fuerte, para simular que somos muchxs. Eso también es algo que nos caracteriza, tratamos de tener muchas líneas sonoras y que cada una suene con potencia, para poder adaptar nuestro espectáculo a cualquier espacio y llegar con nuestro sonido acústico a la mayor distancia posible. Y permanentemente estamos experimentando y buscando nuevas formas de generar sonidos y sensaciones diferentes, con los toques tradicionales sumándole nuestra impronta personal.

P: ¿Qué es ser un Saltimbanki?
R: La palabra Saltimbanki está en una canción de Ska P (La Sesera No Va), una banda de ska española que fue bastante referente en aquellos comienzos. Estábamos en un momento social muy jodido, recién remando la crisis de 2001, y veíamos que los tambores tenían dos lugares en la sociedad: o para piquetes o para la cancha. Nosotrxs con Saltimbanki queríamos darle a los tambores de batucada, que son de los instrumentos más baratos que existen, otro lugar. Llevar el concepto de banda de rock a la percusión para darle nuestra impronta a los toques tradicionales que existen en Latinoamérica desde las colonizaciones y la esclavitud africana. En medio de toda crisis, como fue en ese momento, los tambores siempre estuvieron presentes alzando la voz ya sea para mantener viva una cultura, para mantener unidxs a los seres humanos, o para comunicarse a la distancia. Creo que ser un Saltimbanki es todo eso y más. Podría hablar horas sobre eso. La palabra «Saltimbanki» tiene origen en el medioevo, los saltimbanquis eran artistas callejeros que se subían a los bancos de las plazas para vender hierbas medicinales. Actualmente Saltimbanki se les dice a las personas de poco juicio.

P: Con respecto a tu formación como profesora de plástica, ¿dónde estudiaste?
R: Mi carrera de profesora en artes plásticas la hice en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP (Universidad Nacional de La Plata). Cuando estaba en segundo año de la carrera nació Saltimbanki. De hecho me recibí con una instalación de cerámica sumado a una proyección de animación sobre Saltimbanki en diciembre de 2006. Durante el profesorado de plástica tuve una profesora platense, María Mac Dougall, que fue la que me hizo saber del proyecto de placas de artistas en Corrientes, años más tarde trajimos esa misma idea creada por Cristina del Castillo a Quilmes. En noviembre de 2010 fundamos “El Pasaje Saltimbanki”, el mural hoy tiene 10 años de vida y cuenta con más de 600 obras de cerámica de artistas del mundo, amuradas en las paredes de las casas de lxs vecinxs del barrio Los Petroleros de Quilmes Oeste, donde tiene origen el grupo Saltimbanki. Usamos la frase “que no se te olvide de dónde vienes o nunca llegarás adónde vas”, una frase de la diáspora africana que resignificándola a nuestros tiempos, tiene que ver con el agradecimiento eterno al barrio que nos dio apoyo. Hoy estoy estudiando la Licenciatura en Arte y Tecnologías de la UNQui Virtual.

P: Hiciste hincapié también en la cultura ¿como artista popular que sentís cuando estás en escena ante la gente?
R: Lo que yo siento cuando estoy en escena es que no estoy en escena. Siento que esa soy yo y todo lo demás es una escena. Comparto la sangre que me fluye por las venas haciendo música y ese instante de la vida se que soy yo y que eso es lo que vine a hacer a este mundo. Compartir eso es lo que le da sentido. Mirar a mis compañerxs, lxs Saltimbankis con quienes comparto vida. Me conmueve la gente que baila, que siente la música, que comparte ese instante que dura la música en el aire. Pero que queda ahí en algún lugar del espíritu. Y es un espíritu común, la cultura popular, la que nos une y nos convoca.


Fotografía: Gabriela Manzo