Un militante macrista, que organizaba marchas anticuarentena, murió de COVID-19

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Se trata de un señor de 74 años identificado como Ángel José Spotorno, un jubilado que vivía en el barrio porteño de Mataderos. Sus familiares recuerdan sus últimas palabras al contraer el virus: “Quería seguir viviendo”.

Los riesgos de la pandemia se intensificaron en el país durante las últimas semanas, no obstante una pequeña parte de la población descree que el Covid-19 exista. Las últimas expresiones del fallecido se vieron en la televisión al convocar marchas contra el aislamiento, que lleva adelante el gobierno para salvar vidas y evitar la propagación del contagio.

Pese a las advertencias de infectólogos profesionales y entidades que siguen los consejos de la Organización Mundial de la Salud, Ángel Spotorno minimizó los riesgos de la pandemia hasta que un día presentó los síntomas y le diagnosticaron coronavirus. Los síntomas se detectaron después de haber organizado una de las marchas contra la cuarentena al aire libre. Estos eventos eran convocados por redes sociales y descreía que pudiera pasarle, además de estar descontento con la cuarentena.

“De los 90 días que vivió en cuarentena, unos 85 habrá estado en la calle. Él siempre se cuidó mucho, no tenía ninguna enfermedad ni había tomado nada. Era mi único primo hermano. Teníamos muy buena relación”, explicó Marita Riera, prima del fallecido.

Ángel era radical y al pasar el tiempo se acercó al PRO, orientado por la figura de Mauricio Macri. En sus redes sociales subía fotos de dirigentes del macrismo como los diputados Cristian Ritondo y Fernando Iglesias. En su última etapa le gustaba compartir imágenes y comentarios de Cambiemos en grupos de Facebook.

Su prima advirtió que aparecía en las movilizaciones anticuarentena en el Obelisco en pleno aislamiento. Incluso llegó a salir en televisión haciendo el gesto de “fuck», creía que era un resfrío cualquiera. “A la semana me llama y me dice: ‘Me la pesqué’”, recuerda triste Riera.


Spotorno empezó a sentirse mal y a faltarle el aire. El día 10, se fue al Hospital Álvarez y en la guardia le midieron la temperatura. Un día le tocaron la puerta de su departamento pero estaba cerrada por dentro. Fue entonces que dieron aviso al 911 y con la asistencia policial lograron entrar. Allí yacía sin vida sentado en uno de los sillones al frente del televisor.

El certificado de defunción de la morgue llegó el sábado 20. El escrito zanjó las dudas de lo que había ocurrido con Ángel en su departamento de Alberdi al 7000: “Neumopatía” y “Covid-19″.